Alepo: una ciudad que muere bajo las bombas sin que a nadie le importe

Estados Unidos, Francia y Naciones Unidas han advertido por años que habrá una masacre en la ciudad siria, sin fomentar mayores represalias contra los responsables. Entre tanto, el gobierno de Al Assad avanza sin resistencia.

Una persona va a caer, se va a tropezar de plano contra el suelo, y alguien dice: “Se va a caer”. Es lo mismo que Estados Unidos, Francia y Naciones Unidas declaran, sumisos e impasivos, sobre la batalla flamígera en Alepo: va a haber una masacre. Tienen un gusto enfermizo por el augurio evidente.

En los últimos tres días, Alepo se reafirmó como un bastión del desastre: caen bombas por doquier, equipadas con puntillas, pólvora, excrementos y gases tóxicos. Los civiles mueren en la calle, a la vista de todos: unas fotografías de los bombardeos de este miércoles muestran cuerpos cubiertos con lonas rojas y cobijas grisáceas, extendidos en plena calle entre escombros. En algunas, se presiente la forma de una parte corporal: quizá una pierna, tal vez una cabeza. Desde julio de 2012, las fuerzas de Bashar Al Assad se enfrentan contra los rebeldes de la oposición, que se tomaron el este de la ciudad. Las últimas 72 horas han sido definitivas, puesto que las fuerzas oficiales se han hecho con un tercio de la zona y fuerzan el retroceso de los rebeldes.créditos el espectador