Cayó el bárbaro que mató a Jonathan y Marta Beltrán

Una vez más los organismos de investigación judicial dieron un parte satisfactorio al anunciar lo que parece ser el esclarecimiento del asesinato de Jonathan Beltrán y su madre Martha Beltrán. Un amigo cercano sería el artífice de la macabra escena y, aunque aún no se han esclarecido completamente los móviles, hay indicios para pensar que todo podría tratarse de hurto. 

Todo el material probatorio, tanto documental como testimonial para que la Fiscalía General de la Nación soporte la hipótesis de tiene en su poder al autor material e intelectual del crimen de un destacado líder cívico y su madre, atrozmente asesinados el pasado 23 de enero, fue descargado por el fiscal que lleva el caso en un estrado judicial ayer, durante la realización de las audiencias preliminares, en el Centro de Servicios Judiciales (CSJ) de Bucaramanga.

Allí llegó fuertemente custodiado el presunto homicida, identificado por las autoridades como James Fredy Rodríguez Santamaría, cuya vivienda fue objeto de un exhaustivo allanamiento, procedimiento en el que los detectives hallaron 40 millones de pesos en efectivo y joyas, que, según lo investigadores, serían de la propiedad de la señora Marta Beltrán.

Hasta su vivienda llegaron los sabuesos de la Fiscalía General de la Nación, motivados por varios indicios que hicieron pensar a los investigadores que Rodríguez Santamaría tenía algo que ocultar, sobre el episodio en el que los dos miembros de la familia Beltrán perdieron la vida. 

El primero de ellos tiene que ver con la decidida colaboración ciudadana efectuada por los vecinos del sector en el que ocurrieron los hechos. De esta manera, varios habitantes aportaron relatos de la posible descripción de los dos hombres que merodearon hacia las 12 del día el sector, así como datos muy particulares de la motocicleta en la que se movilizaban. 

Con esas descripciones y videos se redujo sustancialmente el número de sospechosos y fue así como los investigadores enfocaron la indagación judicial en observar los movimientos de cada uno de ellos.

Pero el caso de Rodríguez se establecieron varias versiones como ciertas e indiscutibles, por ejemplo, existía una relación de cercanía previa entre la víctima y el presunto victimario, ambos trabajaban en el mismo gimnasio y los unía la pasión por el culto al cuerpo, situación que provocó una relación de confianza entre el procesado y la víctima, incluso, es producto de esta relación de amistad que la madre de Jonatán permite, en la hora fatal y de forma voluntaria, el ingreso de Sarmiento a la vivienda, ya que lo reconoció como un asiduo amigo de Beltrán.
 
Pero hubo otros aspectos que llamaron particularmente la atención de los investigadores y están anclados a una serie de modificaciones en la conducta del sospechoso; primero, la moto en la que se movilizaba el victimario era de propiedad del joven asesinado.    
 
Además, a lo largo de las investigaciones, notaron cómo Rodríguez Santamaría aumentó de manera inusitada su nivel de gastos, preocupado por renovar su ajuar, e incluso varios de los enceres de la vivienda allanada fueron comprados justo después del crimen.

Ya en la casa del presunto victimario, durante la diligencia de registro, los detectives hallaros más evidencias comprometedoras, por ejemplo, las joyas halladas en el lugar pertenecían a la madre del finado, y junto a las cuales encontraron una fuerte suma de dinero que ronda los 40 millones de pesos, de los cuales se presumen que serían de la víctima, pues Rodríguez, tal y como lo constataron los investigadores, adolece de una fuente de ingreso que acredite la obtención lícita de dicha suma. 
 
Identificado 
por un testigo 

Sobre el día de los hechos hay elementos plenamente establecidos. La persona identificada como el agresor de la señora Marta sería la misma que asesinó minutos después a su hijo, con la diferencia de que entre un crimen y otro Sarmiento se cambió de ropa, tal y como lo atestiguaron a los investigadores varios de los testigos. 

De acuerdo con el reporte de la Fiscalía General de la Nación, hay un testigo que pesa como clave en la investigación y sería el otro hijo de Marta. De acuerdo con su relato, al escuchar la puerta se asoma a la ventana y al darse cuenta de que es una persona conocida baja para abrir la puerta.  

Sin dudarlo, el testigo identificó al agresor como James Fredy Rodríguez Santamaría, de quien recibe una suma de 90 mil pesos para ir a realizar una compra personal. Tal parece que esta maniobra la habría realizado el hoy imputado para quedar solo con Marta. 

En este momento de ausencia, Rodríguez Santamaría, asesina a la indefensa mujer, al parecer, porque habría intentado pedir auxilio a los vecinos. 

Con exactitud, la fiscalía sabe que transcurren 12 minutos desde el momento en el que Rodríguez Santamaría ingresa a la vivienda hasta que sale, situación que quedó plasmada en na cámara de seguridad del sector. La hora de ingreso aparece como las 8 de la mañana. 

20 minutos después Rodríguez Santamaría vuelve, aparece en la cámara con ropa distinta y merodea nuevamente la zona hasta que lleva la segunda víctima, la cual fue ultimada a tiros.   

Hacia el mediodía de ayer, la Fiscalía imputó a Rodríguez los delitos de homicidio y porte ilegal de armas de fuego y mientras que avanzaban las diligencias preliminares, las redes sociales de víctima y victimario registraban un pico inusitado de actividad.

Por un lado, allegados y conocidos publicaron en el muro de Facebook de la víctima mensajes de apoyo a los investigadores y celebraron el contundente resultado de la investigación.

Por el lado del muro de Rodríguez, sus fotos personales han sido apropiadas por varios internautas para hacerlas circular con mensajes de reproche. Causa curiosidad que en esta red social Rodríguez publicaba informaciones donde evidenciaba solidaridad con el maltrato animal, e incluso, replica videos en los que hombres que cometen hurtos quedan en evidencia por cámaras de seguridad, las mismas gracias a las cuales hoy está en prisión. 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda
Redacción Justicia / EL FRENTE 
        

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